Tras un tranquilo viaje y una ajetreada pista final llegamos al refugio del Postero Alto, fuimos recibidos por nuestra nueva amiga la guanche, que nos acomodo en nuestras confortables suites. Una vez en el acogedor salón del refugio, pudimos relajarnos hasta que nuestras anfitrionas nos ofrecieron una frugal cena basada en sopa crema de puerros y carne con verduras al estilo de la pampa, todo bien regado con un buen vino de alguna tierra, de la que...