miércoles, 7 de noviembre de 2007

Crónica ruta: Cortijo Narváez - Venta Vicario (Sierra de Baza). Domingo, 4 de Noviembre 2007.

Comenzamos el itinerario desde un ensanchamiento de la pista asfaltada que pasa justo por encima del Cortijo Narváez. Pese al sol que ya lucía alto, sin que ninguna nube perturbara la llegada directa de sus rayos, había que abrigarse porque en las zonas de umbría corría una ligera brisa que invitaba a ponerse pronto en marcha. Poco después y tras descubrir una secuoya junto a otros árboles introducidos por la mano del hombre, comprobamos que sobraban chaquetones y demás prendas de abrigo puesto que una subida constante y con cierto desnivel nos hacía entrar rápidamente en calor. De todas formas pronto advertimos que el día iba a ser excepcional como así lo valoramos al final de la jornada en Venta Vicario. Esta primera parte del recorrido transcurría por sendas de fácil tránsito donde abundaba el majuelo o espino albar (crataegus monogyna), el agracejo (berberis hispanica), la aulaga, la candilera u oreja de liebre, el cardo setero, el cardillo, el cardo común, el espliego, el esparto, el tomillo, el rosal borde, el enebro de la miera y la encina de escaso porte. Cerca del punto más alto del recorrido abandonábamos estos caminos para proseguir la marcha por una zona en la que sólo se adivinaba lo que pudo ser una antigua senda. El paisaje desde el páramo al que llegamos era impresionante, por la gran cantidad de territorio que abarcaba, y poco después iniciamos un descenso que nos condujo al comienzo de un barranco, en cuya solana dimos buena cuenta de las viandas que traíamos. Buen momento para reponer fuerzas e intercambiar impresiones entre el agradable olor que desprendían las plantas aromáticas. Pero lo mejor estaba aún por llegar. Siguiendo el curso de este cauce accedimos a las juntas del arroyo de Baúl con el Barranco de la Fonfría, donde se encuentra el paraje conocido como la Fábrica de Pardo, situado bajo la Cueva de Saldaña y entre varias fincas donde destacan la de La Carrasca, Quintana y el Hoyo de Botas. Se trata de una antigua fundición de plomo construida por Don Luis de Grisolías a mediados del siglo XIX. La primera referencia documentada a la Fábrica de Pardo aparece en el año 1863 y continuó funcionando hasta principios del siglo XX, momento en que dejó de tener operatividad alguna.
El mineral se extraía por las inmediaciones del Barranco de la Fonfría, en la zona del Barranco Perrera, donde aún hoy es posible localizar algunas bocaminas y particularmente las chimeneas de ventilación, abiertas peligrosamente al mismo nivel del suelo sin protección alguna. La fundición contaba con una nave principal, unos hornos de fundición con sus chimeneas que se levantaban por la pared del Cerro Quintana en dirección a la Cueva Saldaña y varios barracones que servían de alojamiento a los mineros y empleados de la fundición.
Hoy en día es posible localizar muchos restos de fundición o escorias del mineral de plomo que se obtenía, y que se bajaba río abajo por el arroyo de Baúl hasta la antigua carretera de Granada. Este paraje de la Fabriquilla de Pardo es muy fresco y cuenta con un bosquete de álamos, probablemente se trate de álamos negros (populus nigra), por su copa estrecha y columnar y su corteza gruesa y grisácea, sitos en la ribera del arroyo con terreno suelto, fresco y capa freática alta, y álamo temblón (populus tremula) documentada su presencia en la sierra de Gor por López González G. en “Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares”, en ambos casos estos árboles presentan un gran porte y una singular belleza. Además es una zona con abundantes rezumaderos y fuentes de agua debido a que bajo el subsuelo hay un importante acuífero de millones de litros de volumen, cuyo rebosadero natural son las llamadas “Fuentes Locas”, conocidas así por el hecho de que manan sólo ocasionalmente y con gran virulencia tras épocas de lluvias abundantes o en el deshielo primaveral.
Se estima que estas fuentes pueden dar a la luz en torno a los 1.000 a 2.000 litros por segundo, lo que puede dar idea de su importante volumen de agua, del que aproximadamente la mitad, es aportado por la mayor de todas estas fuentes, la conocida como Doña Juana (“La Loca”), una surgencia que mana de una gran oquedad que se abre en la misma piedra caliza, y que se emplaza entre el arroyo de Baúl y el llamado Cortijo de los Botas, al pie de la mole del Picón de Gor. Todo un espectáculo visual, de sonido y energía que invita a su contemplación.
Otro elemento del paisaje digno de destacar es el pinar de la Fonfría, un fresco paraje que dejaremos durante nuestro descenso hacia la carretera de Granada a nuestra izquierda, y que se encuentra situado alrededor de la Fuente de la Fonfría, ocupando la totalidad de la umbría del Calar de Los Tejoletes. Desde un punto de vista botánico y paisajístico es la mejor umbría de la Sierra de Baza. Probablemente atesore el bosque relicto eurosiberiano más al sur de Europa de pino silvestre o pino albar (Pinus sylvestris L subsp. nevadensis (Christ.) Rivas-Martínez & col). Se le reconoce fácilmente por sus maravillosas ramas anaranjadas en permanente descamación. Este pinar autóctono pertenece al piso oromediterráneo subhúmedo con una profundidad de suelo importante y no excesivamente azotado por el viento. Se trata del pinar más espeso, extenso y con mejor pradera de esta sierra. También cuenta con población de pino negro (Pinus uncinata). No tiene la diversidad botánica ni los bosquetes de arces del Barranco de Relumbre pero sí cuenta con ejemplares dispersos que le otorgan una variedad cromática digna de contemplar y disfrutar gracias a una paleta de colores compuesta por verdes, amarillos, rojos, ocres, etc. Este arce (acer opalus subsp. granatense) constituye un endemismo del norte de África, isla de Mallorca y mitad meridional de la Península Ibérica, encontrándose protegido por la ley en Andalucía.
Continuamos el camino aguas abajo, andando entre los juncos que tapizan el suelo encharcado por las Fuentes de la Carrasca, situadas éstas a nuestra derecha, en la solana. La mayoría de sus aguas bajan entubadas para el servicio de la población de la zona de Baúl y algunas propiedades particulares. El cauce del arroyo está seco en esta parte, afrontando los últimos metros que nos quedan por el camino que siempre ha existido hasta la Venta de Baúl y que ahora está inservible para el tránsito de vehículos. Al llegar al antiguo puente de la carretera de Granada giramos hacia la izquierda encontrándonos justo ante nosotros Venta Vicario, punto final de esta excursión por la sierra de Baza.
Quisiera dar la gracias a Juanjo Vilar por la labor desinteresada que lleva a cabo en favor de la realización de todo este tipo de actividades, y por su aprecio y defensa de todos los temas relacionados con el medio ambiente. Y, por supuesto, por darme la oportunidad de participar y disfrutar de días como éste.
Gran parte de la información que contiene esta crónica ha sido extraída de la página web de la asociación sierra de Baza, consultar http://www.sierradebaza.org/


Crónica y fotos: Agustín Javier García Soriano.


Foto 1: Descenso hacia la Fábrica del Pardo.




Foto 2: Era evidente que estamos en otoño.


Foto 3: Unos ciervos se cruzaron en nuestro paso, mejor dicho nosotros en el suyo.



Foto4: Todos los asistentes posan bajo los chopos de la Fábrica del Pardo.




Foto 5: Bonita imagen del arroyo de Baúl.




Track para visualizar con Google Earth: Track cortijonarvaez_ventavicario_041107

Plano, perfil y track por cortesía de Diego Navarro Azor.

1 comentarios:

Julia dijo...

Hola, os paso este enlace por si os sirve de ayuda: www.murciaturistica.es/gps Te puedes descargar las coordenadas gps de los recursos de la región.
Espero que os sea de utilidad.
Un saludo