miércoles, 25 de octubre de 2006

Crónica ruta: Circuito Avilés - Collado Las Minas - Collado Madroño (Sierra de Pedro Ponce - Sierra del Madroño). Domingo, 22 de Octubre de 2006

Aquí os entregamos la crónica de la ruta enviada por nuestro amigo Gines Bravo.
Por fin, tras dos intentos fallidos, el pasado 22 de Octubre hicimos esta interesante ruta. Ahí van unas pinceladas de cómo fue el recorrido:
Llegamos al punto de partida (tres kilómetros al sureste de Avilés siguiendo la pista que conduce a las sierras de: Cambrón, Pedro Ponce y Madroño) poco antes de las nueve de la mañana. Pasados unos minutos, tras una breve explicación por mi parte del perfil y de alguna de las características más destacadas del recorrido, iniciamos la marcha. Nuestros primeros pasos siguen la mencionada pista (levemente orientada hacia el sureste), tras aproximadamente dos kilómetros de tenue ascensión franqueada por cultivos de almendros llegamos a un punto donde a nuestra derecha (en sentido perpendicular y dirección sur) aparece el camino que lleva al collado del Madroño, obviamos esa posibilidad (será parte de nuestro camino de vuelta…) y proseguimos la pista que nos trae y que lleva al Cambrón y Pedro Ponce. A partir de esta encrucijada
se produce un cambio sustancial: en el perfil (se acentúa la pendiente que irá adquiriendo caracteres más acusados), en la dirección (que gira hacia el noreste) y en la vegetación (el almendral ha dejado paso al pinar, básicamente pino carrasco repoblado). Conforme avanzamos y ganamos altura las vistas empiezan a ser generosas, a lo que contribuye la climatología que propicia una visibilidad excelente. Hemos andado cerca de seis kilómetros cuando llegamos a otra encrucijada, ahora debemos girar en dirección sur por un camino que en poco más de un kilómetro nos ubicará en el collado de las Minas (pero en este punto de reagrupamiento obligado porque los “adelantados” no saben para donde seguir…, le comento al grupo la posibilidad de seguir unos trescientos metros por el camino que nos traía para acercarnos al cortijo de los Tornajos y poder ver los ejemplares de pinsapo allí plantados, se acepta la propuesta… De vuelta al punto de “neutralización” y aprovechando la visión parcial del valle del Aceniche comento el despropósito urbanístico que nuestro ayuntamiento pretende hacer –Juanjo en la foto 3 no estamos contemplando las sierras del noroeste, estoy comentando lo del valle…-). Reiniciamos la marcha con unas vistas soberbias pudiendo ver en lontananza las sierras de: María, Revolcadores, Las Cabras, La Sagra, Seca y Pozo. Han pasado algo más de dos horas, hemos recorrido poco más de siete kilómetros y superado unos cuatrocientos metros de desnivel cuando llegamos al collado que, con sus 1347 metros, es el punto más alto de la ruta. En este lugar es hora de hacer un merecido descanso para reponer fuerzas. Una vez que hemos “repostado”, antes de ponernos en marcha, nos adentramos unos metros en la foresta para contemplar el valle de Zarzadilla de Totana con la Peña Rubia (la otra…) en primer término y sierra Espuña en un segundo plano; también podemos ver junto a una edificación en ruina el cercado de un profundo pozo, vestigio de la intensa actividad minera que en tiempos se desarrolló en esta sierra. Acabado el “curioseo” retomamos la andada con unos dos kilómetros de bajada (en dirección suroeste) no apta para rodillas sensibles; las vistas en este tramo siguen siendo magníficas ya que a las mencionadas se suma la visión de las sierras de: Los Filabres, Baza, Las Estancias y la más próxima Almenara; la vegetación también merece alguna reseña dado que aprovechando la altura y la menor insolación de la umbría podemos apreciar algunos ejemplares de roble (quejigo, Quercus Faginea), junto a los más extendidos encina y chaparro. Culminada esta primera bajada nos “topamos” con un camino que, en sentido perpendicular a nuestra marcha, traza una dirección este-oeste (el este nos llevaría al Madroño de Abajo o a Zarzadilla), nosotros nos dirigimos hacia el oeste que pronto adquirirá un sentido general noroeste (con la visión frontal de la sierra del Madroño) hasta llegar unos dos kilómetros y medio después, tras otro tramo de descenso y la posterior remontada, al collado del Madroño (987 metros y paso natural entre las sierras de Pedro Ponce y Madroño). En este punto hemos confluido perpendicularmente con un camino que presenta una dirección sur-norte (el sur –a la izquierda- lleva hacia el Madroño de Abajo, dicho sea de paso, lugar interesante ya que se pueden contemplar dos pinos catalogados como monumentales en los alrededores de la antigua casa forestal que, desafiando al paso del tiempo y al olvido, todavía sigue en pie…), nosotros dirigimos nuestros pasos hacia el norte y en poco menos de un kilómetro llegamos a la primera encrucijada que horas antes se nos había presentado, ahora giramos a nuestra derecha (dirección oeste) para desandar los que ya nos parecen lejanos primeros pasos…Siendo las 13.30 horas y habiendo recorrido unos catorce kilómetros nos reencontramos con el punto de partida.
En definitiva, creo que la veintena de personas que hicimos esta ruta disfrutamos de una agradable mañana de sierra por un paraje natural valiosísimo que, si nuestra conciencia y coraje cívico no lo impiden, a no mucho tardar verá como la avaricia consentida de la especulación sin escrúpulos mancilla el entorno inmediato con muchos miles de viviendas.

Un saludo de vuestro amigo Ginés

NOTA: El pinsapo (Abies pinsapo) es una especie de abeto de la era terciaria, calificado por los botánicos como un auténtico fósil viviente y una de las joyas indiscutibles de la naturaleza europea. Las últimas glaciaciones permitieron que una oleada de abeto centroeuropeo descendiera hasta el sur de Europa y el norte de África (cordillera del Atlas), al retirarse los fríos sólo persistieron pequeños enclaves aislados. Fueron precisamente esas condiciones de aislamiento las que propiciaron una evolución hasta convertirse en una especie de abeto diferenciada y con identidad propia. Por lo tanto, estamos ante una especie única cuya implantación natural a nivel mundial se circunscribe al Parque Natural de Grazalema (Cádiz), al vecino Parque Natural Sierra de las Nieves en Ronda (Málaga) y en sierra Bermeja (Málaga). Evoluciones singulares y diferenciadas tuvieron los enclaves aislados que también quedaron en el Atlas, en el norte de Sicilia y otras zonas del este mediterráneo.
Después de todo lo dicho, ya sólo queda hacerse la pregunta del “millón”: ¿Qué pinta el pinsapo en la sierra de Pedro Ponce?... Si la información que tengo no es errónea, se trata de ejemplares que fueron traídos y plantados por algún forestal hace unos treinta años. Como aquí, fuera de su zona de implantación natural, se pueden ver ejemplares aislados en diversas zonas de España.
Foto 1: El grupo de senderistas encabezado por Asensio, Juan Díaz, Manolo y Clara, en el inicio de la ruta.

Foto 2: Paisaje en el que se contempla al fondo el núcleo de Zarcilla de Ramos, el Pericay (en el centro y la Sierra de María (al fondo).

Foto 3: Un pequeño descanso biene bien para contemplar las sierras del Noroeste Murciano.


Foto 4: Javier en uno de los tramos de descenso de la ruta.


Foto 5: Nuestros compañeros Rosa y Juan Francisco (en primer plano), acompañados de Ginés e Isabel; fueron los encargados de guiar la ruta.

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