Los autobuses nos dejan en el kilómetro 6’5 de la carretera de la Fuensanta que va hacia Vélez Rubio. A las 8:50 a.m. tomamos el camino que parte desde la carretera para dirigirnos hacia los cortijos de Fontanares. A la derecha del recorrido en este punto podemos observar tanto el Castillo de Xiquena como el Castillo de Tirieza.
Fontanares comparte con otras diputaciones el secano lorquino del extremo oeste del municipio. Es la diputación más occidental del término municipal de Lorca. La ocupación humana de la zona es escasa, tanto en población como por las actividades generadas. Su actividad económica es eminentemente agrícola (cultivo de almendro) y ganadera (rebaños de ovejas).
Tras pasar por los cortijos de Fontanares comenzamos a ascender en dirección a la cara norte del Gigante. Durante este trayecto encontramos a nuestra izquierda una elevación que recibe el nombre de “El Colmillo”, por su forma de diente (con una buenas vías para ser escalado).
Sobre la cima y con un espectacular vuelo observamos a dos jóvenes águilas reales que ante nuestra ruidosa presencia "hechan alas a volar" en busca de un lugar mas tranquilo.
Continuando por el buen camino en el que transitamos, llegamos a la cara norte del Gigante. Esta zona tiene interés tectónico y geomorfológico, pudiendo observar ejemplos de fenómenos erosivos y sedimentarios. Caracterizada esta zona por su incidencia en los procesos sismotectónicos.
La sierra de Gigante es un abrupto macizo montañoso con fuertes pendientes en la zona de confluencia y transición entre diferentes áreas de la Región Biogeográfica Mediterránea. Las comunidades más interesantes son los sabinares de Juniperus phoenicea y algunos retazos de carrascal bien conservados y lentísco. Las especies Lonicera splendida y Bupleurum spinosum constituyen dos interesantes iberoafricanismos en este espacio.
Destacan entre los taxones de fauna el grupo de las rapaces (Águila real, Águila culebrera, Águila calzada, Búho real y Halcón peregrino) y las poblaciones de Chova piquirroja, incluidas en el Anexo I de la Directiva 79/409. Igualmente significativa es la presencia de Tortuga mora, Galápago leproso y de los quirópteros Rhinolophus ferrumequinum y Rhinolophus hipposideros, todos ellos incluidos en el Anexo II de la Directiva 92/43.La designación como ZEPA en cumplimiento de la Directiva del Consejo de las comunidades europeas 79/409/CEE, de 2 de abril se 1979, se produce en la Resolución de 8 de mayo de 2001(
BORM nº114, de 18 de mayo de 2001) por las especies Búho real (
Bubo bubo), Culebrera europea (
Circaetus gallicus) y Halcón peregrino (
Falco peregrinus).
Siguiendo el camino llegamos hasta el recientemente rehabilitado cortijo de Los Quemados (con una gran campana sobre la puerta principal, previamente habiéndonos desviado del camino principal hacia la derecha hacia dicho cortijo (siguiendo el camino anterior llegamos a la pista forestal que conduce desde La Parroquia hasta Casa Iglesias, saliendo casi a la altura de la rambla de Fuente Gil).
Junto a la cadena de entrada al cortijo de Los Quemados tomamos el almuerzo, además de la lección magistral de nuestros amigos Andrés e Isidro. Ambos explicaron las características medioambientales de esta primera parte del recorrido (Bosque mediterráneo) además de la importancia de preservar los valores naturales del entorno por el que discurrimos.
En el cortijo de Los Quemados tomamos un camino a la derecha del mismo con dirección sureste para descender hasta la rambla de las Peladillas. Seguimos el curso de la rambla, cruzando un par de kilómetros más abajo la carretera que va desde La Parroquia hasta Vélez Rubio. Tras cruzar la carretera continuamos por la misma rambla adentrándonos en la Finca de “Los Churtales” hasta desembocar en el Río Corneros.
Una vez llegados al Río Corneros giraremos a la izquierda siguiendo el curso del río, hasta llegar al núcleo rural de La Parroquia. A medio camino entre estos dos puntos divisaremos a nuestra izquierda sobre un cerro los Baños de la Fuensanta o Baños de la Sultana, como eran conocidos en la antigüedad.
Varios personas se resistían a mojarse los pies vadeando el rio por multitud de zonas, pero todo fue inutil hasta un punto en el que obligatoriamente todos tenian que pasar por agua.
A la llegada a La Parroquia comenzamos a recuperar fuerzas con unos frescos brebajes a base de cereales y colas, acompañando con algunas aceitunas, patatas fritas, cortezas.
Tras el descanso, todos al autobús y de regreso a Lorca.
Crónica de Juan José Vilar Abellaneda.